sábado, 12 de septiembre de 2015

Al mirarte, aprendí.


Por una vez en la vida, miré hacia tus ojos, te miré tanto, que no supe contener mi emoción. Ahora entiendo, el por qué, te aprecio tanto, mas que a nadie.
Te espere tanto tiempo, a pesar de aguantar tus cabreos o ataques sin sentido alguno hacia a mi.
Te diré por qué, realmente me enseñaste a ser yo mismo.
Querer a las personas, que te quieren de verdad. No todo es eterno, pero a veces sin darte cuenta, lo tenemos cerca y para siempre, quizás esté equivocado.