jueves, 12 de abril de 2012

Una noche, oscura...

Aquella noche, reinaba mis sueños y deseos. Esa noche fría, decidí quedarme en el tejado, mirando las estrellas y contándolas. Nunca terminaría, lo sé, porque siempre vuelvo a la misma estrella. La mas grande y brillante, quizás es porque te recuerde o simplemente te ame. Bajo mi mirada brillan todas, por cada lagrima que recorre en mi rostro y cada sueño evapora sobre mi aliento. En ese mismo instante vi una estrella fugaz, el deseo se pidió. Me quedé dormido entre teja y teja; al día siguiente, los rayos de sol me despertaron junto a una voz suave y simpática era ella, a quien amaba volvió hacia mi. No pude contener la emoción y rompí a llorar, sentí que mi alma, volvió a sentirse amado. Mi deseo fue cumplido y mis sueños, fue llevado a su alma.

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