domingo, 17 de mayo de 2015

Una lucha dura, todo por una persona especial.


Cuando me levanto cada mañana, miro un cristal luminoso y colorido, refleja un nombre, un rostro.
De buena mañana, no me cuesta nada darle los buenos días, las tardes o noche, aunque no lo reciba se que lo leerá, en su rostro una sonrisa se dibujará. La felicidad que esa persona me creó, quiero devolverlo, darlo lo mejor que pueda, mejor y con calidad de todo lo que recibí.
Lo hacía, lo hice, seguiré haciéndolo, mirarme como extraño, como tonto o bobo, pero a pesar de todo esa huella creó mi camino, mi fe en mi mismo, confianza y cariño.
Cuesta, mucho conocerla y acercarse.
Lucho cada día, bajo la lluvia, abriendo caminos entre zarpas, saltando trampas, trepando entre troncos secos y caídos, donde presiden pozos sin fin, al saber donde acabaría si mi confianza fallara en ese momento.
Entre la gota fría, barro, con el viento en contra, sin ver un rayo de sol, día y noche solo iluminado por la luz de los rayos.
Levantaba la vista con toda la fuerza, colocándome la mano, para que la lluvia no me impidiera ver, aquella luz amarillenta de una vela en lo alto de una montaña, era un castillo enorme, un castillo reforzado de varias murallas como si un laberinto se tratase, con ejércitos de perros enormes y un solo hombre gigante mas grande que el propio castillo, acompañado con su maza medieval, no pude ver el más allá, no me da la iluminación necesaria los rayos.
En ese momento me arrodillé, como si me rindiese, pero era el cansancio, me impedía seguir hacia adelante, me veía incapaz de luchar contra el ejercito de perros y mucho menos, contra aquel hombre fuerte que defendían aquel castillo, rara vez una sombra pasaba por esa ventana, esa persona esta presente, ¿me vio?.
Pero ya que estoy cerca del castillo, estoy cara a cara contra el ejercito, seguiré, porque esa persona me intriga, necesito saber su identidad, me contaron una vez, que esa persona es luchadora, tiene muchas cicatrices, pero nunca perdió, sus murallas si que están algo destruidas pero fue reformado durante mi andadura hacia el castillo, será duro, pero intentaré no luchar contra nadie, entregándome amistosa-mente, espero no ser devorado o mascado con esa maza, pero dudo entrar vivo.
Esa persona hizo bastante por mi, por eso vuelvo a la lucha, pero nunca se sabe como saldrá las cosas.

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