Siento tu carisma,
de buena mañana.
Te miro y oigo tu melisma,
que siempre me acompaña.
Fiel y luchadora en si misma,
no sabe lo que es el cisma.
Ama a su prójimo,
y lo demuestra con mimo.
Tranquilo le dijo,
tu vida, la cobijo.

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