Un día de invierno, estaba con mi pareja de vacaciones en un pueblo rustico, rodeado de bosques. Los días eran lluviosos, sin poder disfrutar el entorno y de la naturaleza que nos arropaba. No había mas remedio que estar dentro, la confianza llegaría a un punto que no sabemos si es bueno o malo.... Pero llegó el día que menos me lo esperaba, una noche con la luz de la luna, tinieblas y lloviendo, estuvimos juntos en la ducha, todo era un placer, pero notaba que algo no terminaría bien. Ella salió de la ducha, dirigiéndose a la puerta de la salida sin arroparse y sin decir una frase. Ella caminaba, bajo la lluvia y la luz de la luna, cuanto apenas podría seguirla entre la niebla gracias a la luz que proyectaba la luna, se detuvo y escuché su voz suave: No me sigas, no te merezco, deja me ser parte de la naturaleza, para poder seguir estando a tu lado, sin dañar te.
Me quedé paralizado, sin poder dirigir una frase, vamos un nudo en la garganta, veía como una bella mujer, se alejaba de mí y entre las tinieblas, se notaba su silueta. Jamás supe algo de ella, por mucho que la buscábamos con el equipo de rescate, al día siguiente.
Sigo preguntándome: ¿Porqué la traje aquí? ¿Porqué, me dejó? ¿Porqué me dijo eso?.
Nunca lo entenderé, pero en mi corazón estará, hasta en última gota de mi vida.

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